jueves, 21 de septiembre de 2017

JOSELITO. TEMPORADAS Y CRÓNICAS

En esta entrada podrás encontrar los montajes de JOSELITO EL GALLO   ordenados por orden cronológico, temporada tras temporada, acompañados de sus correspondientes crónicas.




Para acceder a él sólo tienes que colocarte encima de la frase siguiente y pinchar en el enlace que aparece asociado a ella.



JOSELITO. TEMPORADAS Y CRONICAS. 1895-1914

JOSELITO TEMPORADAS Y CRÓNICAS. 1914

JOSELITO. TEMPORADAS Y CRONICAS. 1915

JOSELITO. TEMPORADAS Y CRÓNICAS. 1916

JOSELITO. TEMPORADAS Y CRÓNICAS. 1917

JOSELITO TEMPORADAS Y CRONICAS. 1918-1920

JOSELITO VISTO POR ESCRITORES Y POETAS






lunes, 18 de septiembre de 2017

JOSELITO VISTO POR ESCRITORES Y POETAS







JOSELITO VISTO POR LOS POETAS

Niño yo te vi, te veo
malva y oro -en la cuadrilla
de los niños de Sevilla-.
Párate, abril del toreo.
Deténte, gracia, alabeo
de una adolescencia reina.
Todo el que coleta peina
se te rinde ahora. Espera.
Ay Talavera tornera,
Talavera de la Reina.

                                              Gerardo Diego. Joselito. Santander, verano de 1911


..........comprendí que.......
la llave la lleva la espada heredada
de la dinastía.

                                              Gerardo Diego





Lenta, la sombra ha ido eclipsando el ruedo.
Ya la grada va a colmar la plaza.
Vino triste de sombra, vino acedo
tiñe ya casi el borde de la taza.

Fragilidad, silencio y abandono.
Cobra el gentío un alma de paisaje,
mientras siente el torero hundirse el trono
y apagarse las luces de su traje.

¿Y para qué seguir? La gloria toda
no redime un azar de aburrimiento.
Lo mejor es dormir -ancha es la boda-
largo y horizontal a par del viento.



Un lienzo vuelto, una última voz -¡toro!-,
Un golpe esquivo, un golpe seco, un grito,
Y un arroyo de sangre -arenas de oro-
Que se lleva -ay, espuma- a Joselito.

José, José, ¿por que te abandonaste

roto, vencido, en medio a tu victoria?
¿Por qué en mármol aún tibio modelaste
tu muerte azul ceñida de tu gloria?

Cinta ya fugitiva, nada vive

de tus claros millares de faenas.
Y resbalan memorias en declive,
igual que de las manos las arenas.

Los quince años, espigado tallo, 
juego y donaire y esbeltez gitana.
Un nuevo Faraón -cresta de gallo-
ágil la línea y fresca la mañana.

Y una tarde -heredada prenda, el ángel-
aquel beso en la frente decisiva
sellando -era la feria del Arcángel-
la ceremonia de la alternativa.

Y después, cuántos lagos esplendores
sobre efímeras llamas de toreros.
Ojos, bocas. Los palcos tentadores.
Sur de mantillas, norte de sombreros.

La verónica comba, el abanico,
la larga caligráfica y precisa,
el galleo -a los hombros el hocico-,
y el arrancar -trofeo- la divisa.

El quiebro repetido, el par al sesgo,
o en diametral oposición forjado,
dibujando en la arena, a flor de riesgo,
un radiante teorema entrecruzado.

Y la embriaguez, tú con el bruto a solas, 
olvidado de Dios y de la vida,
hasta triunfar sobre las ciegas olas
del corvo instinto, la invisible brida.

Y las órbitas rojas de los pases
ceñidas siempre en torno a tu cintura,
y el fulminar tu espada en tres compases
una vida burlada en escultura.


La lidia toda, atada y previsora, 
sabio ajedrez contra el funesto hado.
Gesto de capitán. ¡Cómo te llora
la cofradía del aficionado!


Y todo cesó al fin, porque quisiste.
Te entregaste tú mismo; estoy seguro.
Bien lo decía en tu sonrisa triste
tu desdén hecho flor, tu desdén puro.

                                                           Gerardo Diego. Elegía a Joselito

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Llora, Giraldilla mora,


lágrimas en tu pañuelo.


Mira cómo sube al cielo


la gracia toreadora.





Niño de amaranto y oro,


cómo llora tu cuadrilla


y cómo llora Sevilla,


despidiéndote del toro.





Tu río, de tanta pena,


deshoja sus olivares


y riega los azahares


de su frente, por la arena.





- Dile adiós, torero mío,


dile adiós a mis veleros


y adiós a mis marineros,


que ya no quiero ser río.





Cuatro arcángeles bajaban


y, abriendo surcos de flores,


al rey de los matadores


en hombros se lo llevaban.





- Virgen de la Macarena,


mírame tú, cómo vengo,


tan si sangre que ya tengo


blanca mi color morena.





Mírame así, chorreado


de un borbotón de rubíes


que ciñe de carmesíes


rosas mi talle quebrado.





Ciérrame con tus collares


lo cóncavo de esta herida,


¡que se me escapa la vida


por entre los alamares!





¡Virgen del amor, clavada,


lo mismo que un toro, el seno!


Pon a tu espadita bueno


y dale otra vez su espada.





Que pueda, Virgen, que pueda


volver con sangre a Sevilla


y al frente de mi cuadrilla


lucirme por la Alameda.
                                                                                                                                     
                       
Rafael Alberti. Joselito en su gloria

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Bello, moro y español
como la Torre del Oro,
catedral de luz cristiana
con el bulto transitorio
iba Joselito el Gallo
de punto en punto redondo.
Como Dios, por todas partes
estaba por los periódicos,
por los muros,  por las bocas,
por las almas, por los cosos......
todo lo multiplicaba 
y lo enaltecían todos.

Estaba el lugar de España
tan enamorado, loco,
la mita de su valor
y la mitad de su rostro.
¡Talavera de la Reina!
Calavera yo te pongo
por mal nombre, mala sombra,
mala tarde y malos toros.
Calavera, Calavera,
sitio del drama más hondo.

Allí salió a Joselito
un toro de malos modos,
malintencionados cuernos,
malintencionados ojos.
Bailador lleva por nombre, 
miren qué nombre tan propio
¿Qué muerte no es bailadora
ante una vida de plomo?
La hechura mejor de Dios,
la nata de lo gracioso,
el rey de la torería,
allí se quedó sin trono,
allí se quedó sin forma,
allí perdió su cogollo
con el toril de las venas
medio abierto a sus arroyos.

España que estaba entonces
pajiza en el abandono
de su sol y de su campo,
se hizo un borrón. Sólo lloros
y ayes por todos los pueblos
se oían y terremotos.
Toda la tierra temblaba
de sentimiento y de asombro.
Aumentó el Guadalquivir
su volumen caudaloso 
con el limón que esgrimían
las sevillanas sin novio.
A mares lloraban todas
cuando el entierro lujoso
pasó y él embalsamado
iba hacia Dios y hacia el foso.

La capa de atorear, 
frágil defensa y adorno 
airoso de su existencia,
hecha de su muerte apoyo
por cabecera llevaba 
para el último reposo.
¡Cuánta corona pusieron
sobre su ataúd precioso!
Hasta el rey rindió la suya
al que era real en todo.
Ante su cuerpo tirados
los claveles luminosos,
se abrían las venas sobre
alamares de sus hombros,
pura transfusión de sangre
pretendiendo generosos,
por ver si lo levantan 
de su lecho mortuorio.

Allá, por el polo norte
del candor, ¡qué puro  polo!,
un deshielo de jazmines
le caía silencioso
y las rosas, boquiabiertas, 
expiraban como elogios,
como presencias de besos
de muchos labios hermosos
que, no pudiendo sus besos
de verdad dar, por esposos
o galanes le mandaban
sus ejemplos a manojos.

¡Adiós, Joselito el Gallo!
¡Adiós, torero sin otro!
Dejas el ruedo eclipsado
su círculo misterioso
con la soledad del sol
y la soledad del toro.
A todos les viene ancho
aquel anillo sin fondo
que a tu vida se ajustaba
cabal y preciso, como
hecho de encargo por Dios
para tu arte y tronco.

Miguel Hernández. El torero más valiente. Tragedia española. Obra teatral en verso. Romance recitado por el personaje El Ciego.


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 La media luna que invertida, trampa


será a su presa, cual tajante acero,


blande a diestro y siniestro, con certero


tajo, cortando el aire en donde campa
                                                                                    
                                                                                                              Villalón

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Joselito
(Fragmento)

…..¡Qué prodigio en el albero,
Qué dominio el del doncel,
Qué natural, qué verónica!

(…..que maravillosa crónica,
Si yo fuera en el papel
Como en la arena era él.)



José Alameda

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¡Que por mayo fue, por mayo,
cuando lo de Talavera!

Joselito, el mejor hombre
que hubo en la gente torera,
cabal como un caballero,
noble como una bandera,
en Talavera la Reina,
¡ay!, Dios, quién nos lo dijera,
se fue a vivir a la gloria
un día de primavera.
Bailaor se llamó el toro
que mala muerte le diera.
Torero como José
no era para muerto, no era
para quedarse sin sangre
hecho escultura de cera
en una maldita plaza
por mayo y en Talavera.
Un gitana le dijo
la víspera que no fuera
a torear aquel día:
"No vayas, José. Te espera
la muerte que está escondida
en los cuernos de la fiera
que vas a lidiar mañana.
No quieras, José, que muera
el arte de torear
con tu muerte en Talavera."
Joselito no hace caso.
Si alguna negra ceguera
no hubiera en sus ojos claros
para ver lo que debiera,
a estas horas no estaría
de luto la España entera.
Pero la muerte le quiso
como es de ley que ella quiere,
para ella sola, y le puso
de una cornada certera
el otro lado del tiempo
un día de primavera.

¡Que por mayo fue, por mayo,
cuando lo de Talavera!

Ramón de Garciasol. Cogida y muerte de Joselito en Talavera de la Reina.
(Romance de ciego)

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SANGRE


¡Sangre!.....¡Resplandores de sangre en la Plaza!

¡La plebe rechaza la sangre, con tétrico horror!......
¡El sol se ha nublado!
¡La seda, con sangre genial se ha manchado!......
¡El oro no luce su gran esplendor!....
¡Murió en las doradas, las risueñas arenas,
El mozo a quien fueron a ver las sirenas;
Hay sangre en sus ropas...hay sangre en su piel!........
Y sangre semejan la tierra y los cielos,
Y sangre los albos encajes y velos,
Y sangre semeja un clavel.....
¡No hay ya gallardía!.....
¡Está ahogada en sangre la moza alegría,
De solo y de seda, de oro y de cristal!.....
¡Se ha roto el encanto del clavel sonoro!
¡No hay sol y no hay seda! ¡No hay fiesta! ¡No hay oro!.......
¡¡Qué fúnebre suena la marcha triunfal!......"

Fragmento de "El poema de Joselito", de Silva y Aramburu



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"Aquí ha muerto Joselito,
el domador de la gloria
y de la suerte.
Aquí ha muerto: estaba escrito; 
tuvo cuidado la historia
de su muerte.

No buscó la pandereta
de una hiperbólica plaza
de Sevilla!
sino la sustancia neta
del dramatismo de raza
de Castilla.

No la orgía de luz maga,
la mantilla aérea y curra
y el clavel.
Quiso un coso de Zuloaga
y una multitud cazurra
dentro de él.

¡Ya se acabaron los toros!
(con tono de profecía
clama el Guerra
desde su tierra de moros).
Ya se nubló la alegría
en la tierra.

¡Misericordia, Dios mio!
Domine, pro nobis ora, 
Kyrie, eleison.
Cuelgue la pluma Don Pío,
tire la brava Pastora
el manton.

De Hércules los monolitos
tapizan los sevillanos
con crespón.
Aquellos tiempos precitos
del amargo Jovellanos
aún son.

España está ahora llorando.
Hoy su voz en un responso
desfallece.
¿Rige el séptimo Fernando?
No; la majestad de Alfonso
trece.

Fragmentos de La muerte del torero, de Fernando  De'Lapi.



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¿Cómo decir al mundo como fuiste
cuando a esta humana y deleznable arcilla,
candor celeste, inmaterial semilla,
por senderos de gloria tú viniste?

El tiempo aciago en mármoles te inviste
el Sabio, el Papa Rey, la Maravilla,
esplendor de la feria de Sevilla,
dominador de todo cuanto embiste.

Parecías un astro rutilante,
la idea elemental y verdadera,
acaso un dios en traje de torero.

Pero al irte dejaste el rastro errante
de un borbotón de sangre en Talavera
y una espuerta de cal en el albero.

José María Gómez


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No vayas a la pradera,

que se han secado las flores,
porque ha muerto en Talavera
el rey de los matadores.
En Madrid murió Granero
en Sevilla, Varelito
y en Talavera de la Reina
mató un toro a Joselito.
¡Malhaya sea la sombra
del torito Bailaor,
que en Talavera de la Reina
a Joselito mató!
Belmonte le dijo al Gallo: No vayas a Talavera,
la muerte te está esperando
en las astas de una fiera.
Y Gallito le contesta
con muchísima porfía:
Yo toreo en Talavera
aunque me cueste la vida.
¿De quién será ese automóvil
que va por la carretera?
Es de Rafael el Gallo
que viene de Talavera
de la muerte de su hermano.
Allá va la despedida,
me despido a lo torero:
Esta va por Joselito
que me escucha desde el Cielo.

                            Coplas cantadas en Talavera de la Reina


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 'Con la garrocha en la mano / no dejas becerro sano... / Bailarín y tirador, / choffeur y envenenador / de almas de cupletista... / Fuerte cuenta-correntista, / y el mejor... / Sólo falta ser divé [Dios en caló]. / José'.

                                                                          Fernando Villalón


JOSELITO VISTO POR LOS ESCRITORES

Fragmentos de El arte de birlibirloque, de José Bergamín: 

"Joselito, que verificó admirablemente el arte birliirloquesco de torear de Pepe-Illo, fué seguramente, la inteligencia viva, natural, más extraordinariamente sensibilizada; por eso el toreo en sus manos parecía magia, prodigio, maravilla: inteligible juego de prestidigitación................En el arte de birlibirloque de torear, Joselito era una inteligencia, y Belmonte un temperamento, una caricatura. La expresión de una enfermedad: el casticismo españolista característico. Los nombre de Joselito y Belmonte polarizaron visiblemente la pugna tradicional española de lo clásico y lo castizo.............Joselito fué un Luzbel adolescente, caído por orgullo de su luminosa inteligencia viva. El fantasma luminoso de Joselito relampagueó de clara inteligencia juvenil mi adolescencia oscura............Las virtudes afirmativas del arte de birlibirloque de torear son: ligereza, agilidad, destreza, rapidez, facilidad, flexibilidad y gracia. Virtudes clásicas: Joselito.
Contra estas siete virtudes hay, en efecto, siete vicios correspondientes: pesadez, torpeza, esfuerzo, lentitud, dificultad, rigidez y desgargo. Vicios castizos. Belmonte castizo hasta el esperpentismo más atroz y fenomenal..........Joselito toreaba clásicamente, para el universo: por el gusto de torear. Belmonte ha toreado, castizamente, para el público; y a disgusto: pour l'Espagne et pour le Maroc...............Joselito, extraordinariamente dotado, extremó sus virtudes afirmativas de su arte hasta el virtuosismo. ¿Tan mano es pasarse como no llegar? Nunca tan malo. En Joselito el arte de birlibirloque se extremaba tanto que llegaba a parecer, a veces, casi exclusivamente prestidigitación..........El predominio de la línea curva y la rapidez son valores vivos de todo arte (Joselito) El de la lentitud (morosidad) y la línea recta, son valores muertos invertidos (Belmonte) ...............El arte no puede ser artificial, como el estilo no puede ser estilizado.El arte tiene su propia naturaleza artística , y, naturalmente (artísticamente), su graciosa naturalidad, que es la más pura perfección artística. El artificio, por el contrario, es siempre afectación.En el arte de birlibirloque de torear de torear, Belmonte fué la afectación artificiosa; Joselito, la artística naturalidad; volvía el arte birlibirloquesco de Pepe-Illo a su inocencia bella, clásica, anterior a la caída casticista: con toda la fuerza y la gracia primaveral del más nuevo renacimiento..............Joselito era el estilo puro, transparente, absoluto de torear: el estilo real, despersonalizado; porque el estilo es cosa y no persona.........No hay más estilo de torear que el toreo mismo, sin personalizar: el arte de birlibirloque."

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Texto de Luis F. Odría extraído de su libro "El arte del toreo y los secretos de la lidia":



Ya que hablamos del toreo clásico (Q.E.P.D.) quiero añadir en un breve estudio, las modalidades de estilo de esas dos figuras cumbres de la torería: Juan Belmonte y García y José Gómez Ortega “Gallito”.

“Joselito es la diversión; Belmonte la emoción”.
“Joselito hacía correr el tiempo más de prisa; Belmonte lo suspendía, lo paralizaba”.
“Joselito se conformó con ser ejecutante; Belmonte revolucionó el toreo creando una nueva modalidad”
“Joselito fue un colorista; Belmonte un clásico”
“Joselito respetó la teoría del pasado; Belmonte creó una nueva teoría”
“Joselito defendió los terrenos del toreo; Belmonte invadió los del toro”
“Joselito se dedicó al toreo por tendencia natural y hereditaria: Belmonte por encargo de la Providencia
“Joselito era un torero largo y de atractiva variedad; Belmonte era un matador completo y de inigualable calidad”
“Joselito consideró el torero como una competencia de habilidad; Belmonte como una trágica ceremonia”

En conclusión:

“Joselito era la tranquilidad personificada, que rayaba hasta la indiferencia; era frío, calculador e indiferente”



“Belmonte era fogoso, apasionado y temerario; y de una vehemencia tal, que era capaz de ofrendar su vida por cualquier nimiedad”

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Texto de Carlos de Larra "Curro Meloja" extraído de su obra "Grandes maestros de la Tauromaquia": 



“José Gómez Ortega, Joselito. Torero de casta torera………Figura señera del arte taurino. Tratado viviente de Tauromaquia. Ni Montes, ni “Lagartijo”, ni “Guerrita”, el trípode-sostén de la maestría en el arte del toreo, fueron maestros tan profundos y tan extensos como “Joselito”, pese a su corta vida……………De haber tenido inspiración creadora, su nombre sería, sin comparación, el más grande de la Historia; sólo le faltó eso, precisamente lo que su competidor tantas tardes (Belmonte) trajo consigo: la concepción y ejecución de un nuevo modo de torear. Pese a ello, “Joselito” fue el torero más completo que ha pisado los ruedos, pues hasta como matador –que lo era imperfecto en la forma- llegó muchas veces a la perfección, incluso resucitando la vieja y olvidada suerte de recibir. Como banderillero era un prodigio; como conocedor de los toros, asombroso. José fue el “Gran Maestro”, que atesoró en su cuerpo, mimbreño, gentil y torerísimo, cuanto podía saberse de la lidia con arte de reses bravas………y algo más también, por la gracia de Dios………….Si a José pudo matarle un toro, no pudo vencerle ninguno”

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Texto de Enrique Minguet "Pensamientos" extraído de su libro "Clásicos del torero":



"Para mí es el mejor…….y considero a Joselito el Grande como el número uno de los toreros de la época……..Desde que en Madrid debutó el hermano del Gallo se pudo apreciar que la labor que ejecutaba el niño-torero se diferenciaba muy mucho de la que hacían los demás……Joselito es un lidiador clásico, torea con adorno, domina el manejo del capote……; la flámula en su mano es siempre aplicada con eficacia……; con las banderillas es un rehiletero excelente, parea de todos modos, siempre artístico, suave, siempre elegante, y con el acero mata pronto, pudiéndose decir que es un estoqueador seguro……….Es el lidiador completo; torea, banderillea y mata; dicho queda, es el mejor hoy por hoy a los diez y ocho años de edad……….Cuando el menor de los Gallos debutó en la Plaza matritense, Bombita II hizo pública la opinión que le mereció el trabajo de dicho espada: “Ese muchacho, si ahora al empezar no tiene un percance serio, será una de las grandes figura del toreo, de esas que como Francisco Montes, Lagartijo y Guerrita, no aparecen sino una cada treinta años. Con los diez y siete años de edad que cuenta, tiene un dominio de todo que parece imposible, pues se le figura a uno estar viendo a un torero de veinte años de campaña, con 50 corridas anuales” …….Mazzantini y Antonio Fuentes expusieron también sus autorizadísimas opiniones referentes al gran torero, y convinieron, claro está, en que Joselito hacía lo que no se había hecho por ningún torero desde que Rafael Guerra se retiró a la vida tranquila del hogar……….Guerrita presenció la labor que Pepe hizo en las corridas de la feria de Córdoba, y al contemplarlas no pudo por menos de gritar desde su palco: “¡Mi torero! ¡Mi torero! ¡Ya tengo torero!”, y después, en el Club, decía aquel que fue ídolo de todos los públicos: “Ese niño ha hecho esta tarde cosas que no las hemos hecho más que Lagartijo, yo y él” Y más tarde, en la estación, cuando Bombita II le preguntó: ¿Qué tal las corridas? Guerrita le contestó: “Joselito. Eso es un monumento”………..Joselito es un clásico; Joselito es un torero completo; posee el clasicismo de Fuentes, los arrestos de Bombita, la salsa abundante, sabrosa y hasta la presente sin rival de los Gómez Ortega, y está también en posesión de aquella maestría que poseyó el Guerra y de aquella gran habilidad que tuvo para matar toros el coloso de Córdoba. Ese es Joselito I el sabio”

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Juan Posada escribe: 

"Joselito culminó el arte de torear que iniciara el ilustrado Pedro Romero, puliera el romántico Paquiro y casi perfeccionara el modernista Guerrita. Su impecable técnica artística conducía el torero por derroteros de intachable ejecución. Sólo él podía realizarlo. La tauromaquia, por tanto, necesitaba renovación.............................Joselito logró la perfección: la cima del impresionismo torero. Representó fielmente los ideales que las lógicas y antiguas leyes taurómacas habían dictado. Llegó a su consumación; la solución final del arte natural del toreo..............................El toreo de José era pausado, elástico, recto de ejecución, unísono a la arrancada del bruto, cuando era pastueño. Quebrado, para reducir la belicosidad del toro, apoyándose en el ágil compás de las piernas. Último ilustre de los clásicos, cerró un ciclo en que la fiereza del toro fue basamento de una tauromaquia afirmada en la lid del hombre con el animal.......................José captó pronto el sentimiento que emanaba del hacer de Juan (Belmonte), otra técnica, más arriesgada e intuitiva. Por desgracia, no llegó a perfeccionarla a causa de su temprana muerte.......................Se afirma que Juan Belmonte fue el innovador del toreo. Así es, aunque poco habría logrado sin la perfección normativa de Joselito..........................José, gracias a Belmonte, descendió del pedestal técnico, casi perfecto. Asimiló su estilo, bajó más las manos, se templó con las arrancadas y sacó a relucir su expresión sensorial. Hizo gala de su personalidad, anteriormente oculta tras su poderío"

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El gran aficionado Mariano de la Riestra, en su libro La fiesta de los toros, escribe:


"No oculto que, después de GuerritaJoselito es el torero que más colmó mis exigencias de aficionado; reunía todas las condiciones para ser un torero excepcional; buena estatura, juventud, facultades, vista, valor, intuición artística; vivía solo para el toreo y su conocimiento de las reses no lo superó ni Guerrita. Con la capa lo hacía todo, y todo a la perfección: faroles, galleos, cambios y recortes y era variadísimo en los quites; fue completo director de lidia, imponiéndose a todos y siendo por todos respetado por su saber. Banderillero fácil en todas las suertes y dominador extraordinario en la de poder a poder, sus favoritas, empezó practicándola sólo por el lado derecho y acabó haciéndola con igual habilidad por los dos; su muleta, que era flagelo cuando castigaba, se suavizaba como un abanico de plumas en los adornos; inventó el ayudado por delante, tan efectivo como preciosista, y que tan poco se practicó después. No fue matador clásico, pero sí habilidoso que hería muy bien y pronto. En resumen: un conjunto extraordinario al que se veía mejorar día a día. Reacio a sus principios, en los que, aunque eficaz, yo no lo estimaba tanto, mandaba pero no templaba. Tuvo la suerte de emparejar con Belmonte y , conocedor de los gustos del público, depuró su estilo; cuando murió, toreaba por verónicas tan bien como aquél. También Juan aprendió de José. Su muerte fue una verdadera desdicha para la fiesta nacional..................................El mejor elogio que puede hacerse de José es que, como me ocurría con el Guerra, siempre deseé que le salieran toros difíciles porque era con ellos con los que podía lucir en todo su esplendor la calidad y la cantida de torero que llevaba dentro.........................Presumía de valiente porque lo era y, sin duda, porque sus dos antecedentes familiares no anduvieron muy sobrados de valor..........................José es torero legendario que aún vive en los romances y canciones infantiles. Con Pedro Romero, Pepe-Hillo, Lagartijo, Frascuelo, el Espartero, etc, integra la cabalgata de la epopeya taurina"

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Textos de José Alameda en su libro "El hilo del toreo":


"Según el lenguaje de Spengler, podría considerarse a Belmonte como un torero “mágico” –cerrado, misterioso- y a Joselito como un torero “faústico” –abierto, expansivo.
La aparición de Joselito –rey de la luz- produjo júbilo.
La de Belmonte –señor de las tinieblas-, asombro.
José aparece como una superación –“Maravilla” le dijeron.
Juan, como un fenómeno –“Terremoto”, le llamaron."
En medio está el toro, que determina el primer acto del drama.
El toro, ya evolucionado, que permite a Belmonte disputarle su terreno. Y que permitirá a Gallito encontrar nuevos desarrolos hacia el futuro. (Faústico y que, como tal, empieza por vender su alma al diablo -por aceptar el terreno de Belmonte y bajar, como Orfeo, hasta los infiernos).

..........................................



La doble lucha de “Joselito”

José, desde que abre los ojos al toreo, los tiene puestos en Bombita.
Bombita es el que “puede”, el que manda, el que ha relegado a su hermano Rafael. Bombita es el torero a vencer.
Y Joselito le pelea con sus mismas armas. Las de dominar. O sea, el toreo sobre piernas, diagonal y de compás abierto. Un toreo que José practicaba sobre el mismo molde de Bombita, pero con más facultades físicas y taurinas. 
Para vencer a Bombita no empieza por contradecirlo, sino por parecérsele. No se hace el anti-Bombita, aspira a ser el super-Bombita, y lo logra. Tal es su estilo de toreo en los primeros momentos.
En eso está, cuando lo sorprende Belmonte.
¿Qué pensaría el casi-todo-poderoso José, al encontrarse con aquel “aparecido”?
Él lo había hecho todo, pues había vencido y destronado a Bombita, que lo era todo cuando él nació al toreo. Y ahora, de pronto, debía comprender que se trataba de otra cosa. Una cosa, además, que no sabía bien lo que era. Un torero que, desde el punto de vista de aquellos días, era un torero raro, que se ponía demasiado cerca y al que los toros se quitaban de encima con frecuencia, un pelele –la evocación goyesca lo acompaña desde su principio-.  Pero los públicos, asombrados, llenaban las plazas para verlo. Por si –como advertía Guerrita- no les quedaba pronto ocasión de verlo más. [………] Pero si no sabemos los que pensaba Gallito, sabemos lo que hizo. Apenas salido de su asombro –del asombro que debemos suponerle ante este problema inesperado que la vida le trae y que le obliga a revisar todos los supuestos de su destino-, Joselito toma una actitud directa, de acción.
Si antes, para pelear con Bombita, empezó por ir al terreno de Bombita, ahora, para pelear con Belmonte, va el terreno de Belmonte. Es decir, al terreno del toro.
Pero una vez allí, su mentalidad luminosa de torero empieza a sacar consecuencias sobre los nuevos supuestos.
Y el que se inició por el toreo “cambiado” o contrario, a la manera del Bomba, empieza a descubrir un día que, sin expulsar al toro, dejándolo venir, o haciéndolo venir, por su propio terreno, se puede establecer técnicamente el toreo en redondo. Es decir, el toreo de línea natural.
Ahí está su grandeza. En que por su propia cuenta y no teóricamente, sino en comunicación directa con el toro, retomó el hilo perdido durante el “interregno” y dejó las bases objetivas para el desarrollo de la faena moderna en redondo.
José reconstruye el puente roto. [……]
A partir de 1915 la faena de Joselito estaba basada en la tendencia a torear en redondo y los problemas que se le planteaban eran los referentes al pase natural.


Joselito tenía en su mano izquierda el hilo del toreo."



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En el libro "El Sabio y el Fenómeno" en la temporada de 1914, escrito por El Bachiller González de Rivera y Triquitraque, el aficionado granadino D. Eladio Pericás, escribe:



“JOSELITO: Estupendo conocedor de los secretos del toreo; torero que ejecuta a maravilla cuantas suertes son conocidas, y las de su vasto repertorio especialmente en los dos primeros tercios, y a la hora suprema, aunque imperfecto en la ejecución del volapié, es sin embargo el espada a quien menos duran los toros.


En el epílogo del mismo libro, el escritor taurino "Claridades", escribe:

“Joselito y Belmonte, siendo los dos toreros excepcionales cada uno en su estilo (el buen estilo para mí es el del segundo) no pueden entablar juntos una competencia efectiva, porque los dos son dos toreros de clase diametralmente opuesta. El uno es la cantidad, el otro la calidad, el uno representó el toreo de adorno, el otro el de pureza en la ejecución de las suertes. Uno es el toreo de placidez, el otro el de emoción. […..] Belmonte torea más a ley, con mejor estilo que Joselito; éste ejecuta más suertes del toreo, conoce más el terreno que pisa que aquél. [……] El que quiera ver la fiesta plácidamente, regocijándose con suertes vistosas, con bonitos juegos de muleta y banderillas; el que no sienta verdaderamente la fiesta sino por lo que tiene de alegre y bullidora y riente, se irá con Joselito. [……] El que guste de la emoción, de todo sport de peligro, el que admire la destreza serenamente trágica del torero que se juegue la vida, el que se deleite y sepa conocer la pureza de toda suerte realizada, se irá con Juan Belmonte. […..] En la etapa del toro actual, desde Guerrita a nuestros días, dentro de ese toreo de piernas y de adornos, que ha constituido hasta ahora la cúspide del toreo moderno, Joselito es un glorioso sucesor. Belmonte un innovador peligroso. [……] Joselito es el muchacho aplicado y listo que a fuerza de estudios y de constancia llega a dominar la técnica de su arte; es un técnico admirable a quien le falta en parte esa lucecita interior que constituye la inspiración. [……] Belmonte es un iniciado, un torero todo inspiración y corazón. [……  Preguntadle al Trianero el modo de realizar sus suertes prodigiosas y os dirá que él mismo no lo sabe: hacedle igual pregunta a Joselito y os explicará con precisión matemática como se debe realizar una suerte para no ser
cogido. [……] Joselito busca el adorno, se enmienda con gran vista hasta en el lance al natural. Belmonte lleva al toro toreado hasta en el capotazo de farol, suerte hasta ahora nada más que de adorno.”


En el mismo libro encontramos estos comentarios de "Don Miquis" sobre Joselito y Belmonte:



“A mi juicio, en el toreo de Joselito domina la belleza, mientras en el de Belmonte impera la bondad. El clasicismo en éste; el modernismo en aquél. […..]  Joselito, artista consumado. Juanito, artista genial. El primero generaliza; el segundo especializa. El Sabio ejecuta como técnico perfecto. El Fenómeno, se inspira y crea. Aquél aprovecha todas las ventajas; éste desafía las desventajas y las vence.[…..] Gallito Chico es un torero lleno de saber, conocedor completo del arte, que atrae y seduce con sus filigranas exquisitas. Belmonte asusta con su arrojo y asombra con su arte. […..] La belleza en la ejecución, llega en Gallito a los límites de lo sublime, sin traspasarlos. La verdad y la bondad del trabajo de Belmonte, entran de lleno en la esfera del heroísmo. [-----] Gallito, como técnico, es más completo aún, si se me aprieta, que aquel maravilloso maestro llamado Rafael Guerra. […..] Belmonte ha logrado, con su toreo de brazos y de cintura, librar las acometidas de las fieras de un modo y en un terreno, donde antes NADIE se atrevió a torear. […..] Tal es el secreto a voces de sus triunfos y el fundamento de su sobrenombre.”

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Textos de Tomás Orts en su libro Joselito El Gallo: su vida, su arte, su muerte:

"Tenía Joselito, como artista, la fatalidad de dar la sensación de una tal facilidad, de un tal dominio, de tales conocimientos de su profesión, que, para el público, cuanto hiciera le parecía natural en los días de sus mayores triunfos, y poco si su labor no producía entusiasmo.
Con él no rezaba lo de los toros difíciles, lo de los toros mansos; ni para él existían los broncos, ni los nerviosos: con el que saliese de los toriles, tenía que hacerlo, ¡y desgraciado de él sin no lo hacía!"

"......Hay algo de sobrenatural en lo que "Juan le hace al toro", y como tal es deber de todos agradecérselo; precisamente todo lo contrario de lo que con Joselito ocurría. Este, hiciese lo que hiciese, y aun en el caso de que superase cuanto han hecho todos los toreros, siempre quedaba en deuda con la "afición": un hombre de su saber, de sus facultades, de su dominio, estaba en la obligación de arriesgar más, de matar mejor, de ejecutar, en una palabra, lo que no se sabe que haya ejecutado nadie.
Y es que, al revés de Belmonte, en Gallito todo lo que fueron ventajas para él se trocaron en desventajas.
Hijo de torero famoso, hermano de torero famoso.......De estatura aventajada, ágil y ligero, todo le ayudaba, y esa prodigalidad que con él había mostrado la Naturaleza y las circunstancias, molestó, enojó a la gente, como enoja y molesta siempre toda falta de equidad, aun cuando ésta provenga del azar..........Belmonte, hijo del pueblo, impulsado por sus gustos y nuevas aficiones, se va apartando de aquél en el vestir, en el vivir, en el pensar.
Joselito, torero de nacimiento, como torero vestía, como torero vivía, como torero pensaba, y el pueblo lo encontraba en toda ocasión a su lado.
Sin embargo.......para Juan eran todos los cariños de ese pueblo, ni más ni menos que porque lo consideraban el más débil de los dos"

"En el primer tercio, Joselito toreaba a la verónica, dando a cada lance, según las condiciones del toro, el temple preciso......obligando a los mansos a coger el capote como nadie hasta él había conseguido.......Había introducido una variedad de la verónica, que se ha dado en llamar del "delantal", en la que el toro no deja el vuelo del capote, que el diestro se pasa por delante del pecho sin estirar los brazos. Ejecutaba muy bien la "navarra", daba el "farol", y no le he visto ejecutar nunca la suerte "de frente por detrás", ni la "del costado".........En quites, la variedad era infinita. A la "media verónica", el quite doble y triple y aun cuádruple; "largas" de todo género al estilo de su hermano Rafael, "galleaba" de vez en cuando, se salía por las afueras "abanicando". Daba el "cambio de rodillas", como su padre, o la larga, en esa actitud que introdujo Rafael.
En el segundo tercio, su estilo, su facilidad de banderillero era enorme. Pareaba al "quiebro" en todos los terrenos; "de frente", "al sesgo", "de poder a poder"..............Se le había censurado el que fuera banderillero del lado derecho nada más..........De "dentro a fuera", o sea con los "terrenos cambiados", había llegado a excesos de temeridad, arrancando a dos metros de los toros..........Más dominio, más variedad, más precisión que Joselito, no creo que ni el mismo Guerra la tuviera..........
En el último tercio, tenía su muleta dos grandes cualidades, la de dominar a todos los toros y la de desarrollar su trasteo pisando el terreno del toro........Joselito toreaba por "naturales" con ambas manos de un modo admirable, y en los "naturales" por antonomasia, con la izquierda, su ejecución era insuperable. Los "ayudados por bajo", por los dos lados, los "ayudados por alto", el de pecho, el molinete, el afarolado y los adornos desfilaban en sus faenas de muleta.......Los pases de rodillas, los dados sentado en el estribo, el hacer pasar a la fiera agarrándole un cuerno...............Y llegaba el momento de matar, y ese era su flaco. José mataba mucho, era breve; pero su estilo resultaba feo..........Se extremaba al censura al verle atacar con el estoque alto o el brazo suelto.........Muchas veces se le había visto ejecutar el "volapié" bastante bien, y algunas perfectamente. "Recibiendo" ha matado más toros que ningún otro diestros en estos tiempos...........Todos los grandes toreros han recurrido a un tranquillo u otro en el momento supremo, y Joselito no era una excepción................Magnífico en el primer tercio, el mejor en el segundo, magno en la primera parte del tercero, y matador pronto, pero empleando un tranquillo demasiado visible, ¿no se puede considerar como un torero inmenso a este muchacho de veinticinco años que todo lo sabía y todo lo dominaba?"

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Texto de Juan Antonio Pérez Mateos en su libro "El toreo, una visión inédita":


Joselito, héroe ortodoxo, clásico, lejano de la heterodoxia de su gran rival Juan Belmonte, aventurero y anárquico, genial, inconsciente, revolucionario, los dos polarizan los sentimientos diametralmente opuestos de la tribu, ambos levantan sobre el cráter de los olés y las verónicas la época más brillante y competitiva del toreo”

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Texto de Jorge Laverón en su libro "Historia del toreo":



“José Gómez Ortega, Joselito. Su intuición torera, base de su personalidad, tenía perfecta madurez. Pisaba la plaza como terreno propio, sin vacilaciones, mandando en la gente y en el toro. Dominaba todas las suertes de la lidia cuando apenas era un adolescente, con sólo 17 años……………..José no era un torero de estilo perfecto. No acababa de tener seguridad en el toreo a la verónica, Era admirable en quites y sensacional con las banderillas. Con la muleta era prodigioso su dominio. Con el estoque mataba pronto, pero sin estilo…………..Fue el eje de una época alrededor del cual giraba la fiesta taurina. El arte de Joselito se depuró y perfeccionó con los años. Nadie sabe hasta dónde pudo haber llegado si no lo llega a truncar el toro BailaorJosé dominaba el cambio de rodillas inventado por su padre el señor Fernando, El Gallo. Sus lances de capa rivalizaban en perfección y temple con los mejores artistas del capote. Recortaba capote al brazo y su repertorio de quites era inagotable. Con la muleta fue dominador y llegó a alcanzar un arte prodigioso, lleno de quietud y temple, pero también de insólito belleza………….Joselito tenía una figura esbelta, una elegancia natural que le hacía parecido a Lagartijo. Torero completo y dominador de todas las suertes, era de natural orgulloso, de gran amor propio, como su maestro Guerrita. Pero también tuvo su toreo el misterio de su raza gitana, que si no afloró tanto como en su hermano Rafael, sí se percibía en lo intuitivo de sus galleos con el capote o en los adornos e improvisaciones con la muleta. José fue perfecto en todo salvo con el estoque, No fue nunca un buen matador de toros, pero lo cierto es que fue pronto y seguro, que mató muchos toros, tanto a volapié como a toro arrancado o en la suerte de recibir”

"Los fenómenos de Joselito y Belmonte, su apasionante competencia hasta la muerte de José en el ruedo de Talavera, configuran lo que la mayoría de los historiadores definen como la Edad de Oro del toreo…………Podemos deducir que Joselito fue el último torero antiguo, y Juan el primer torero moderno…………En la tauromaquia de José, en su asombrosa evolución, se aprecia, paulatinamente, un acercamiento a los cánones belmontinos......................Es el encuentro brutal entre dos personalidades riquísimas. El encuentro entre el último torero clásico, heredero natural de Lagartijo Guerrita, y el primer torero moderno en el más amplio sentido de la palabra: Juan Belmonte. Mientras José perfeccionará los moldes clásicos para elevarlos hasta donde nadie ha osado llegar; Juan rompe estos moldes e inventa un nuevo canon.................La competencia con Belmonte sirve para que se complementen en la plaza sus estilos tan diferentes, y resulta sumamente beneficiosa para los dos. Belmonte va adquiriendo en su toreo perfiles gallistas; se va haciendo un torero más seguro; le cogen menos los toros; en suma, domina más. Por el contrario, Gallito templa más, aquieta la figura, se los pasa más cerca, en suma, se abelmonta." 


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Texto de Don Indalecio en su libro "La Tauromaquia en el siglo XX":



"¿Será necesario repetir que del vientre de su madre salió torero? Lo reunía todo: facultades, afición, inteligencia, deseo de superación, soberbia de ser torero……Le salió al paso un mal enemigo, que le llevó de cabeza, y se fue a un tentadero a pedir que lo encerraran con la vaca más resabiada……..Era torero con afición y por afición; en su arte lo consiguió todo............realizó todas las suertes de capa; banderilleó en todas las formas de manera prodigiosa; con la muleta dominaba o realizaba faenas brillantes; y con el acero, su flaco, lo intentó todo, hasta la suerte de recibir. Por algo, bien supo bautizarle el que le llamó Joselito Maravilla………..En noble competencia desde 1914 con Juan Belmonte…………Mandaba en los toros y en los compañeros, que lo elevaron a la presidencia de su Montepío…………..Fue Joselito el Gallo un torero que, en su amplitud, en sus condiciones de excepción, no ha tenido sucesor. Es difícil que la tenga. Los que le vimos, lo recordamos a cada instante. Y lo recordamos con la intención de que aficionados de nuevas generaciones no lo comparen, gratuitamente, con cualquiera."

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Texto de Mariano Tomás Benítez en su libro "Las claves de la Tauromaquia":


"Podemos concluir, destacando el sitio de “Joselito” en el apunte histórico, y recalcando que su impronta fue el dominio de todas las suertes, incluidos los garapullos, llegando a encarnar el compendio de la lidia conocida hasta el momento, pero imprimiendo tal novedad a lo realizado que, sin tratarse de un torero revolucionario, alcanzó cotas de personalidad inigualable.


Y por si fuera poco, existe coincidencia en los escritores taurinos al reconocerle una dedicación plena a la tauromaquia, hasta el punto de entenderla como razón única de la existencia."

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El escritor peruano Luis F. Odría, en su libro El arte del toreo y los secretos de la lidia, recoge este comentario de Gregorio Corrochano:



“José Gómez “Gallito”, que es a quien dicen haber visto dominar más toros, era de un dureza con los toros duros y poderosos, que a los pocos minutos el toro se le entregaba. Y cuando había que cuidar un toro para que no perdiera facultades, ni dejaba dar un capotazo a un peón, ni dejaba que un picador apretase en el puyazo, para lo cual precipitaba el quite y se llevaba el toro. ¿Cómo se lo llevaba? Se lo llevaba sin dejarle llegar al capote para que no cornease, y en vez de sacarle el capote por debajo, con lo que se caen los toros blandos de patas, se lo sacaba suavemente por arriba, Y el toro no perdía la poca fuerza que tenía, y así la conservaba durante la faena. A cada toro, lo suyo. Esto es lidiar. Así lidiaba “Gallito”………………..Joselito no esperaba en la suerte de varas, a que el toro saliese del caballo, para aprovechar la huida dejándolo pasar, poniéndose un poco al margen del camino, Joselito hacía el quite. Hacer el quite es quitarle de donde está. ¿De adónde hay que quitar al toro en la suerte de varas? Hay que quitarle del caballo…………….”Gallito”, como lidiaba los toros, cuando se iba al estribo después del primer tercio, sabía perfectamente el enemigo que tenía por delante, ya sabía lo que tenía que hacer, no podía haber sorpresas. Sabía incluso si iba a agradar o iba a desagradar al público, porque muchas veces no se puede hacer lo que el público quiere ver, y esto siempre desagrada, porque al público se le ha acostumbrado a mirar al torero, y a no mirar al toro. No se conformaba con lo que había observado durante la lidia que le dio en la suerte de varas, seguía muy atento a lo que hacía el toro en banderillas, el tercio que más cambia el toro y más se resabia, sin no se lleva rápidamente, con los capotazos precisos y sin salidas en falso. Después de esto, ¿cómo iba a tener Joselito sorpresas? Tenía éxito o no, pero no tenía sorpresas, porque no dejaba nada a la casualidad” 

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Gregorio Corrochano, en su obra Introducción a la tauromaquia de Joselito, escribe: "Joselito, el Gallo, como se llamaba para que el estrambote fijara su dinastía taurina, encarna el toreo hecho de capítulos de tauromaquia. No da un paso en la plaza que no tenga una finalidad; no mueve un peón de brega que no tenga el sentido que el peón de un tablero de ajedrez; al azar apenas le queda sitio en el ruedo. Su conocimiento de las reses es tan completo, que no deja resquicio a la improvisación. Todo su toreo tiene por base el toro. A la lidia del toro dedica todo su arte. Si el arte de lidiar toros quisiéramos simbolizarle con nombre de torero, nosotros no vacilaríamos en llamarle Joselito, el Gallo. Delante de Gallito no pueden los toros disimular su condición. Desde que pisan el ruedo y dan dos carreras por la plaza, sabe cómo son y lo que van a hacer durante la lidia............................Don Eduardo Miura, admirado de la intución de este torero, decía: "Parece que lo ha parido una vaca"............................Podía con todos los toros, porque sabía lo que era cada toro y a cada uno le daba su lidía



Gregorio Corrochano, en su obra Introducción a la Tauromaquia de Joselito, refiriéndose al toreo por bajo del maestro, escribe:

"Joselito, en los toros difíciles -broncos, con poder, recelosos, de cabeza descompuesta, probones, de sentido- que si no se toreaban por bajo no había nada que hacer con ellos...................solía mandar a Blanquet, y antes a Sánchez Mejías, a que le dieran unos capotazos, para ver como estaba en aquel momento el toro, y una vez visto, allá se iba con la muleta que lo dominaba todo....................., tendía la muleta y el toro pasaba del capote del peón a la muleta de Gallito, como si capote y muleta estuvieran unidos. Y ya con la cabeza del toro en la muleta de José, empezaba aquella faena por bajo, que daba miedo en el tendido, aquel modo de aguantar cornadas, y tarascadas, y frenazos del toro, que buscaba, y el torero cada vez más metido en el toro, y el toro echo un ovillo, juntando la cabeza con la cola, hasta que se entregaba jadeante abriendo la boca llena de espumarajos, y el torero, sonriente, le tocaba los pitones, acariciándole, en un alto el fuego, signo de paz, y entonces el toro sacaba la lengua y Joselito saludaba cogido al cuerno que quiso herirle, y ya lo había inutilizado en una emocionante faena por bajo"

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José María de Cossío en su biografía de Joselito (Los Toros, tomo III), escribe:



"Gustaba de torear al natural en redondo, y en estos pases acostumbraba a ayudarse ligeramente apoyando el estoque en la muleta. Esta circunstancia, en aquellos años de apasionamiento, le fue echada en cara como defecto. Todo aficionado que de buena fe lo considerara, había de convenir en que no era sino costumbre adquirida, según yo le oí declarar cuando le instábamos a que la abandonara, por creer que componía mejor la figura. Recuerdo que, toreando en Santander Saltillo, creo que en el verano de 1915,un grupo de conocidos aficionados le increpó al dar un natural de esta forma. Joselito se echó entonces la mano del estoque a la espalda y dio tres más, admirables. Creo que esta fue la primera corrida en que toreó así por naturales y así siguió toreando hasta su muerte."



Cossío acaba su biografía con estas palabras: "Puede así decirse que si ejemplar fue su vida torera, mayor ejemplaridad logró su muerte, que completa el ciclo de su actividad taurina sin un fallo, con perfección de mito"


El mismo José María de Cossío escribe:


"José fue, sobre todo, el torero dominador, el diestro eje de una época, la antena alrededor de la cual giraba el torbellino de la fiesta taurina, y eso desde su aparición en los ruedos........La cualidad suya más eminente es, sin duda, su vocación por la profesión torera, a la que se entrega sin reserva desde los catorce años. Vive sólo para los toros, habla tan sólo de toros y a los toros supedita todas sus expansiones, costumbres y deseos. Gozar con la integridad con que él gozó la satisfacción de dominar su profesión fue placer digno de un gran ambicioso, aunque acaso incomprensible para caracteres menos enteros y graves...........Es indudable que el arte de Joselito se depuró y perfeccionó con los años y es de justicia reconocer que la compañia y el ejemplo de un torero de la perfección estilística de Belmonte le fueron ventajosísimas, pero en la brega eficaz con el capote apareció perfecto desde becerrista.......Ni el don genial de improvisar las suertes le fue negado. En banderillas fue desde el principio extraordinario, tanto en la preparación como en la ejecución de las suertes.........Su dominio con la muleta fue insuperable desde el principio.........Es cierto que Joselito no fue un matador de toros de estilo depurado........pero matador más rápido y seguro es posible que no se encuentre en los anales de la tauromaquia.........Mató muchos toros recibiendo, y en esto ocupa un lugar singular en su época...........Logró la consideración más elevada que diestro alguno pudo soñar y muere a los veinticinco años, en plena gloria, sin conocer la tristeza de un fracaso, sin advertir el menor síntoma de decadencia."



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En las Memorias de Clarito, de César Jalón, encontramos esta declaración de Joselito:


 "Mato con alivio, con tranquillo. ¿Y qué? Lagartijo, que había matado muy bien, buscó su melecina. Y yo, que también he matado a ley muchos toros, a volapié y hasta recibiendo, he dado con una melecina mía". Ciertamente, Joselito, torero clásico, torero de la buena escuela, obedeció en principio la antigua conseja: "al que no hace la suerte de matar se lo lleva el diablo". Y mató bien incluso en la suerte de recibir. Como Lagartijo y Guerrita, Como Gaona y aun Rafael el Gallo. De higos a brevas como ellos. Algunos percances -cuales los de Bilbao y Barcelona- le imbuyeron la idea del tranquillo. De su melecina. Lagartijo, el paso atrás para su media lagartijera. Y él, la mano alta y el brazo arqueado para echar la carta al buzón............"

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Juan Pedro Domecq, en su libro Del toreo a la bravura, escribe:


 "Joselito, también llamado Gallito, supuso en el toreo la cima en el desarrollo de la Tauromaquia antigua; en él se fue acumulando toda la sabiduría taurómaca sedimentada desde los primeros toreros...............Pedro Romero, Costillares, Pepe-Hillo, Paquiro, Lagartijo, Frascuelo y Guerrita fueron desarrollando oficio y técnica frente a los toros, y de todos bebió Gallito para que su tauromaquia explosionara ya a los 16 años de edad.................De dinastía torera, con padre y hermanos también toreros, vivió toda su vida en el ambiente y la afición a los toros. Joselito aportó a los toros la afición absoluta. Sólo vivía para los toros................Le intereseran todas las suertes y, por tanto, intervino en todas ellas. Supuso una influencia determinante en el sustancial cambio que se estaba preparando: el paso de la Tauromaquia antigua a la moderna.......................Joselito se acercó a todas las dimensiones de la Tauromaquia; la crianza del toro, los métodos de selección, la forma de realizar los tentaderos de los distintos ganaderos, la embestida de las vacas en la tienta y cómo torearlas, examinar las distintas formas de acometer de los animales en cada ganadería.................y comenzó a fijarse en los que tenían una forma de embestir más adecuada para realizar el toreo nuevo que surgía en su mente.................También se preocupó por el espectáculo en sí de la corrida de toros, en su organización, en el coste de las entradas..................Fue el primer torero que se apasionó de una forma global, detallada y minuciosa por la Tauromaquia"

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Robert Ryan, en su obra El Toreo de capa, escribe: 

"Después de Belmonte, quien se siente torero lo ha de expresar a la verónica; esto, mejor que nadie, lo intuyó el propio rival de Juan, el primer espada de su célebre mano a mano, Joselito el Gallo, heredero de la escuela tradicional que tan escasamente admitía el torero a la verónica.......................Gallito, ante el lance ejemplar de Belmonte, pasó de ser un torero que apenas, y deficientemente, se empleaba en la verónica a ser el maestro que consumó su expresión artística en ella. Si Rafael el Gallo desde siempre había aconsejado a su hermano menor que refrenara el tempo de su toreo, José llegó a la despaciosidad, se recreó en la despaciosidad, al torear a la verónica. "En sus últimos años templaba que era un asombro. Mejor, quizá, que Belmonte", llegó a decir Rodolfo Gaona..............................Si la verónica de Belmonte, a lo largo de su larga vida de torero, fue siempre la misma, la verónica de José evolucionó constantemente, porque él, después de Juan, fue un creador en esa suerte.......................La verónica de sedeño poderío, la que obliga al toro, que se apoya hacia adelante y avanza y avanza, tuvo su primera plenitud en Joselito................................Muerto José a edad temprana, en los años veinte y treinta, la época de oro de la verónica, y en décadas posteriores, mucho toreros desarrollaron su personalidad en la verónica explorando matices descubiertos por Joselito"

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Felipe Sassone incide en su profunda infelicidad en el plano personal:


"Joselito, hombre prematuro, tuvo una vida plena, breve y triste, luminosa en los ruedos, pero con el corazón siempre lleno de sombras.........Había hecho de su disgusto su gusto, como los verdaderos poetas líricos. Buen soñar, por mal vivir. Amó la libertad de los campos -y ellos le hicieron torero- por huir de la prisión de un hogar mísero y lóbrego de supersticiones, y aprendió pronto a valerse de sí mismo, a fin de valer para los suyos, que vivían de recuerdos cuando él ansiaba vivir de la seguridad de sus propias promesas.

Ganó demasiado pronto su pan, cuando a otros de su edad se lo regalaban. Más que ganarlo, lo compró con sangre. Y defendió con energía -nacido para mandar- el pan ajeno. Tampoco le dieron ganados todos sus laureles, y un día lloró, cuando supo que esos también los pagaba con su dinero. Se convenció de que la verdad de su arte necesitaba de la mentira para parecerlo, y fue pronto un arista triste.
Opuso a su melancolía la fuerza, y tornó a ser triste, cuando se convenció, sin comprenderlo, que era a la vez vigoroso y enfermizo. También le dolió la condición humilde, cuando tenía grandes los méritos y la capacidad. Porque la capacidad -admirable y eficaz en la lucha con el toro y aun con los públicos- no pudo ofrecerle sosiego al corazón desasosegado. Se quedó pronto sin el amor de la madre; se quedó sin el amor de la mujer, que hubiera sido el premio y el reposo.
Ella le dijo que no podría volver, que "no tenía permiso de sus padres para quererle". Era decirle que era sólo un torero. Y él, que se sabía un gran torero, el primero de todos, y que para eso se creía todo, hubo de pensar que ser un gran torero no era nada, no le servía para nada a su corazón.
Debía morir él solo. Huyó a América y la ausencia le agrandó el amor desesperado. Cuando volvió, volvió tan triste, que la tristeza proyectó su sombra hasta su arte.........A Joselito le mataron de un almohadillazo en la plaza de toros de Madrid, un día antes de que le matara un toro en Talavera."

El mismo Felipe Sassone, en su libro Casta de Toreros, escribe:

"A los pocos días me deleitó en Madrid la maravilla de Joselito Gómez, Gallito III. Es la palabra: me deleitó, no me asustó (como Belmonte). Entonces no sufrí ni un momento: allí el hombre era señor, y la bestia, esclava. Joselito toreaba porque sabía y el toro no tenía más remedio que dejarse torear...........El toreo que yo había aprendido, que a mí me habían explicado, era así: fuerte, poderoso, gallardo, seguro, autoritario y dominador. Aquel mocito alto, espigado, esbelto, ágil, armonioso, elástico, calculador, que tenía piernas de caballista, era el discóbolo heleno vestido de luces.........No había toro que se le resistiese. Porque a Joselito lo mató un toro, es verdad; pero no le dominó ni le afligió ninguno.........Como para mí el toreo  no es una religión, sino una ciencia y un arte, y Belmonte me parecía un milagro, mi torero fué Joselito, que era más que el milagro, porque era la sabiduría..............José era el conquistador; pero Belmonte era el héroe, y a nuestro público español, derrotista por temperamento, le molestaba la facilidad del vencedor seguro, y prefería las piernas de trapo de Belmonte a las piernas de acero de Gallito. ¿Y yo? ¿Qué pensaba yo, qué sentía? Yo sabía torear y admiraba a Belmonte sin comprenderlo. Me gustaba verle torear; pero no aprobaba su toreo. Me gustaba lo imposible, y me asombraba y me divertía ver que pudiera hacer lo que yo pensaba que no se podía hacer. ¡Y no me convencía! Yo tenía un espíritu de discípulo, y Joselito era el único profesor. Si yo hubiera tenido hijos con vocación de toreros, les dijera, mirad a Belmonte, admirad a Belmonte; pero no toreeis jamás como Belmonte"

"Ahora que José y Juan brillaron juntos, a una altura por nadie alcanzada; todo el tiempo, todas las temporadas, todo lo que duró la vida del primero. Conviene no olvidarlo. Nunca el toreo llegó a más. Un trasiego de sus respectivos vinos de arte se estableció entre estos dos grandes vasos comunicantes de la Tauromaquia, y estaba tan bien la mezca, que Juan era más grande cuando se parecía a José, y José era más grande cuando se parecía a Juan. Este había hecho difícil lo fácil; aquél había hecho fácil lo difícil. Por eso, cuando el toro Bailaor, en la plaza de Talavera de la Reina, manso e incierto, en una arrancada suelta, se tropezó con la vida de Joselito sin saber que iba a romperla -si lo hubiese sabido hubiera preferido morirse antes-, y cuando Belmonte, triste sin el estímulo del rival, se fué de la profesión, se convirtieron en un imposible para los demás la facilidad y la dificultad de los que fueron hasta hoy primeras figuras del toreo de todos los tiempos."

"Porque a Joselito lo mató un toro, es verdad; pero no le dominó ni le afligió ninguno."

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José Alameda escribe:

"Sabido es que a Belmonte, en sus primeros días, le tomaron por loco, pero en pensarlo estaba la verdadera locura, ya que Belmonte, cuerdo y, más que cuerdo, socarrón y hasta ladino, era el que de verdad había comprendido la situación y actuaba en perfecta congruencia con el toro que entonces existía, que permitía que, aun sin saber lidiar, se pudiera vivir con sólo una media verónica o diez pases de muleta, de vez en cuando. Y como él era listo, estimuló su propia truculencia, su melodramatismo, y estimuló sobre todo a la gente de la pluma, comprendiendo que su imagen estaba, mitad en la arena, mitad en la tinta impresa.
En cambio, Gallito, al que algunos quisieron después presenta como un "ingeniero del toreo", reveló su absoluta condición de poema puro, con una muerte de verdad, no con fingidos amagos de muerte. José no era melodramático. Su locura íntima, su vocación trágica no aparente, le llevaron a quemarse en su propia llama y dio nueva vida, con su sangre, al mito del ángel caído."




El mismo José Alameda, en su libro "Los arquitectos del toreo moderno", escribe:


"Frente a este toro nuevo se encontraron Gallito y Belmonte. Y aquí surge la primera paradoja. Gallito, que era sabio, no lo entendió y siguió toreando como antes. Belmonte, que no sabía nada, atinó a obrar en consecuencia…………..Sin duda, esto se debió a que Gallito, torero de amplia escuela, conocedor de toros los secretos del oficio, creyente en las reglas, se atuvo, sin más, a la aplicación de éstas. Por el contrario, Belmonte, ajeno a toda tradición taurina, hizo, ingenua y sencillamente, lo que pudo y, al actuar sin prejuicios técnicos, descubrió que a este toro, que ya no era eL mismo de tiempos de Guerrita, se le podía torear de otra manera, más cerca, más ceñido, sujetándolo para ligar las suertes…………….Gallito entró a la profesión completamente formado. Belmonte, del todo informe. Lo que les sucedió a ambos, quizá se explique con el axioma del biólogo Von Uexküll: “Tener estructura impide crear estructuras”. Joselito, el torero cabalmente estructurado, no podía añadir nada, ni a sí mismo, ni al toreo. Belmonte, el torero por hacer, no sólo creó su propio arte, sino que, con él, empezó a crear la estructura del torero moderno"


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Fernando Claramunt, en su Historia gráfica de la Tauromaquia, escribe:



"La estética de Joselito era una amalgama de la mejor tradición clásica y escolástica de las tauromaquias precedentes. Joselito repetía las enseñanzas de sus maestros y enseñaba a los compañeros y al público un método de especulación racional de las dificultades de la lidia. "Pensar ante el toro" es una cualidad admirable, fundamento sin el cual no hay técnica que valga. José Gómez (Gallito) iba más allá. No era pensar, sino plantear como un filósofo o un teólogo los problemas lógicos y seguir las soluciones correspondientes para llegar al final previsto. Cada lance de Joselito era un replanteamiento de las dificultades que hallaron antes que él Bombita, Guerrita, Montes, Illo y Romero, aportando José un método más depurado para resolverlas................"Mi torero, mi torero.Ya tengo mi torero" sentenció el Guerra. Lo que no le impidió, zumbón y cazurro, añadir otro día :"Mu güeno, pero gitano" En conjunto el juicio del Guerra era contundente e inapelable: "Ese niño ha hecho cosas que nos las habemos jecho más que Lagartijo, yo y él. Joselito, eso es un monumento".....................Su genialidad y su inmensa intuición le hizo incorporar paulatinamente modos y sentires belmontinos...........................El 16 de mayo de 1920, en Talavera, termina la "Edad de Oro del Toreo". La sentencia de Guerrita al conocer la noticia es como todas las suyas: "Se acabaron los toros"

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Néstor Luján, en su Historia del Torero, escribe:


"Joselito ha sido el torero más completo que ha existido. Ha sido el héroe perfecto, la juventud invencible hasta la cogida única y fatal. El representa los valores inmutables del toreo: un torero con la inteligencia, el valor y el arte a partes iguales. El triunfo de la medida sobre la improvisación, la rotundidad de las virtudes pitagóricas sobre el azar valeroso. Practicó todas las suertes conocidas con una intuición absoluta.........Joselito fue un torero total, obcecado por su oficio, con una devoción sin mesura por su arte"


"Fue un torero completo: por su arte, por su técnica y conocimiento, y por su insobornable vocación que hace de él una personalidad autoritaria dentro y fuera de las plazas. En lo que toca a intuición e instintos taurinos, nació conociendo el toreo, y su entrega total a este arte acrecentó hasta el límite de la inteligencia humana sus conocimientos. No toreaba a la perfección a la verónica, pero se esforzó en aprender, y, a partir de 1915, trazó unos lances impecables, modélicos y templados, en los que latía su innata elegancia y majestad. Bregando, fue único; y en quites su repertorio era inagotable. A una mano, en los cambios y quiebros de rodillas, en los recortes, con el capote al brazo, en las suertes adornadas, galleos, navarras, tijerillas, reboleras y tods suerte de jugueteos y fruslerías con el capote, en todo ello era un genial maestro. Con las banderillas, quizá no exista en la historia del toreo otro banderillero de su importancia........En su momento, tan sólo Gaona pudo igualarse en algún instante. Con la muleta, no ha tenido igual dominando a los toros broncos y adornándose con el toro claro y suave. Su poder fue absoluto; ligeramente encorvado, trasteaba con una justeza acerada, haciéndose con el toro en todo momento. Como matador no fue bueno.......Ello no quiere decir que no matase rápida y eficazmente, pero, al igual que Belmonte, despreció el antiguo clasicismo, la suerte valerosa y depurada.........Sin embargo, preciso es declarar que en ocasiones ejecutaba con una esmaltada belleza clásica y practicaba incluso la suprema suerte de recibir. Pero, por lo general, montaba el estoque muy alto, entraba en tromba y alargaba el brazo; pocos toros le duraban en exceso. Como director de lidia, gozó, a pesar de sus verdes años, de una autoridad ilimitada, y conservó una eficaz disciplina en su cuadrilla."




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"Joselito fue un Luzbel adolescente, caído por orgullo de su luminosa inteligencia viva"

                                                                                José Bergamín

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Pero no todo son alabanzas. F. Bleu es implacable con José: "Lo tiene todo aprendido. Es el mago Merlín con coleta. Dispone de unas facultades, de una ligereza, de un flexibilidad infinita, sólo comparables a las de Guerrita. En conocimientos le iguala. En precocidad le aventaja, en marrullerías también

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"Recuerdo, recordaré siempre su voz inconfundible, que oí una sola vez.........Estaba José en la caseta de la feria de Marchena, de pie entre un corro de damas que lo asediaba. Y yo, con otro mocoso de mi edad, jugando a perdernos y encontrarnos por entre las piernas de la gente..........Corrí, me deslicé de nuevo por entre la gente, llegando junto a él. Le tiré del pantalón a la altura de la rodilla. No me hacía caso. Por fin, le vi mirarme sorprendido, cuando le preguntaba: "Joselito, tú eres Joselito?......."Sí, yo soy Joselito, pero no molestes a las señoras.......". Y me dio con la palma de la mano sobre la cabeza, cariñosamente.........Emprendí de nuevo la carrera gritando. "¡Joselito, es Joselito!......." El nombre resonaba por la caseta pueblerina de Marchena, como resonaba entonces por toda España. Y su voz me resuena todavía por dentro, en un oscuro y fresco rincón de la memoria. Una voz equilibrada. Ni siquiera con demasiado acento andaluz. Sencillamente humana.
Está muerto. En el cementerio de San Fernando de Sevilla. Bajo el agobio barroco del mausoleo de Benlliurte, que es como estar enterrado dos veces. Y está casi muerto, dolorosamente enlatado en las películas, malísimas películas de su tiempo, pero donde él, para quien sepa verlas, torea colosalmente. Cuando se pone en marcha el proyector y tiembla el viejo celuloide, oigo su voz y veo vivo a Joselito." 

José Alameda, La voz de los toreros.

Nota aclaratoria: Joselito toreó en Marchena el 1 de Septiembre de 1917

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"¿Qué es torerar? Yo no lo sé. Creí que los sabía Joselito y vi cómo lo mató un toro?

Gregorio Corrochano. La edad del plata del toreo"


JOSELITO VISTO POR LOS TOREROS

"A mi lado sentí que hacía el paseíllo José. Cuando me abría de capa le veía a él. No podía olvidar que Gallito había ideado aquella plaza que al aclamarme a mí hasta el paroxismo casi enfermizo, le tributaba a él también el homenaje imperecedero que España le debía. De mí decían con exageración que yo era "el toreo". El que de verdad era "el toreo" por antonomasia era José."


Belmonte en la corrida de la  inaguración definitiva de la Plaza de Las Ventas de Madrid, el 21 de octubre de 1934.


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Rafael Ríos Mozo, en su libro Tauromaquia fundamental, relata la siguiente anécdota:

"Primavera del año 1962.............En un coche van dos personas: Juan Belmonte y el notario y escritor taurino Luis Bollaín.................El coche cruza la carretera de Gelves, del Gelves de Joselito el Gallo.................Don Luis le dice a Belmonte, indicándole con el dedo:
-Ahí, ahí hemos decidido que vaya el monumento de Joselito
Juan entonces le apretó fuertemente la pierna a Bollaín y, como hablando consigo mismo, dijo:
-Joselito y Belmonte..........La edad de oro. ¿Triunfó el poderío? ¿Ganó la profundidad? No lo sé, nadie sabe nada.......-Y volviéndose más a don Luis, con un gran dejo de amargura, concluyó:


-De lo que estoy seguro es que donde de verdad me ganó la pelea Joselito fue en Talavera.

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“El torero no tiene más verdadera vida que la del peligro. Cuando uno se retira, se muere. El torero no tiene más peligro que el dejar de existir, y su muerte no está en la plaza, sino en su casa. “Joselito”, muerto en Talavera, sigue estando vivo: más vivo que Belmonte y que yo. Él murió valientemente, y nosotros nos metimos cobardemente en casa. Para alejarse de la muerte es preciso que el torero se roce con ella. Es decir: que no deje de torear”

"Joselito está más vivo que todos nosotros"
                           
Ignacio Sánchez Mejías

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"El que se presentaba en aquella plaza por primera vez, parecía él y no yo. Desde el primer quite, en que hizo ver al público con qué suavidad se podía torear a un toro que a mí me había hecho rematar los lances algo atropellado, hasta que cortó la oreja del primero que mató, lo dicho: parecía que era él el que se presentaba en Madrid y el que iba por el cartel."

Sánchez Mejías, el día de la confirmación de su alternativa en Madrid. 

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Cuando el menor de los Gallos debutó en la Plaza matritense, Bombita II hizo pública la opinión que le mereció el trabajo de dicho espada: “Ese muchacho, si ahora al empezar no tiene un percance serio, será una de las grandes figura del toreo, de esas que como Francisco Montes, Lagartijo Guerrita, no aparecen sino una cada treinta años. Con los diez y siete años de edad que cuenta, tiene un dominio de todo que parece imposible, pues se le figura a uno estar viendo a un torero de veinte años de campaña, con 50 corridas anuales”


Texto publicado en el libro "Clásicos del toreo", de Enrique Minguet "Pensamientos"


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"Mazzantini y Antonio Fuentes expusieron también sus autorizadísimas opiniones referentes al gran torero, y convinieron, claro está, en que Joselito hacía lo que no se había hecho por ningún torero desde que Rafael Guerra se retiró a la vida tranquila del hogar"


Texto publicado en el libro "Clásicos del toreo", de Enrique Minguet "Pensamientos"


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"Guerrita presenció la labor que Pepe hizo en las corridas de la feria de Córdoba, y al contemplarlas no pudo por menos de gritar desde su palco: “¡Mi torero! ¡Mi torero! ¡Ya tengo torero!”, y después, en el Club, decía aquel que fue ídolo de todos los públicos: “Ese niño ha hecho esta tarde cosas que no las hemos hecho más que Lagartijo, yo y él” Y más tarde, en la estación, cuando Bombita II le preguntó: ¿Qué tal las corridas? Guerrita le contestó: “Joselito. Eso es un monumento”………..Joselito es un clásico; Joselito es un torero completo; posee el clasicismo de Fuentes, los arrestos de Bombita, la salsa abundante, sabrosa y hasta la presente sin rival de los Gómez Ortega, y está también en posesión de aquella maestría que poseyó el Guerra y de aquella gran habilidad que tuvo para matar toros el coloso de Córdoba. Ese es Joselito I el sabio

Texto publicado en el libro "Clásicos del toreo", de Enrique Minguet "Pensamientos"


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No hace mucho recordaba Vicente Pastor que él, que no va nunca de espectador a los toros por lo mucho que sufre viéndolos a todos cogidos, iba tranquilamente a ver torear a Joselito; y como éste una vez, creo que al día siguiente de matar en Madrid, él solo, aquellos siete toros de Martínez, le dijese al encontrarse en la calle: 

-¿No decía usted que no iba nunca a los toros?
Pues ayer le vi a usted en la plaza.
-¡Toma! - respondió Vicente; - a verte a ti; mira qué gracia; como que contigo estoy tranquilo, porque sé que no hay toro que te coja."

Joselito el Gallo: su vida, su arte, su muerte, de Tomás Orts.


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"Cuando a él le llega el agua al cuello, los demás estamos ya ahogados"

Vicente Pastor

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Filiberto Mira, en su libro "Vida y tragedia de Manolete", escribe sobre dos anécdotas que José Flores Camará le contó acerca de Joselito:

"Rafael el Gallo y José Flores Camará alternaban con Joselito en una corrida muy dura y difícil de Saltillo. El quinto, que le tocó a José fue un toro de verdad imposible.  Al sexto muletazo pudo con aquel marrajo y le agarró los pitones. En aquel momento me comentó Rafael:

-¿Te has dao cuenta, Pepe, que cuando a los demás nos ahoga un toro porque nos pone a hervir el agua por encima de la boca y nos tapa hasta las narices, mi hermano José no tiene mojado ni el calcañar?

Otro día –sigue refiriendo José Flores- toreabamos tambien Rafael, Joselito y yo una corrida brava y noble de Murube. A Gallito le tocó esta tarde un toro con mucha clase. Lo toreó muy bien, pero su mismo hermano le decía:
José, a éste se le puede torear una mijitita más despacio!


Ese era el único defecto de Gallito, que ha sido el que menos ha tenido desde que existe el toreo en la vida del mundo"

En el mismo libro, Clarito se refiere a un comentario de Mazzantini comparando el toreo de Joselito con el de Guerrita:

"¿Juzga a Joselito mejor torero que Guerrita? Alguién más atrevido que yo cuenta haberle arrancado a don Luis (se refiere a Luis Mazzantini) la siguiente opinión: "Como banderillero, el Guerra lo dejaba muy atrás. En una época de eminentes  rehileteros y de gran boga esa suerte -hasta yo cuarteaba fácilmente por los dos lados-, Rafael dejaba atrás a todos en ese tercio. Era el  más portentoso que yo he visto. También aventajaba a Joselito con el estoque. Por lo demás, a mi entender, Joselito toreaba infinitamente mejor que toreaba el Guerra. En otros aspectos, se parecen como dos gotas de agua: en su dominio, en su conocimiento del ganado y en su inconmensurable amor propio, que hacía del uno un grosero y hace del otro un soberbio, pero que dentro del arte resulta más virtud que pecado"

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"Hablando de la muerte de Gallito, decía Guerrita que se habían terminado en España los buenos e inteligentes toreros.

Cree Guerrita que la muerte de Joselito hará que se retraigan infinidad de buenos aficionados.
- Ahora apreciaremos lo que valía - dice Guerrita- ahora que falta, y lo recordaremos en todas las corridas, cuando no veamos arte y estemos aburridos y sobresaltados por la ignorancia de los que torean."

Joselito el Gallo: su vida, su arte, su muerte, de Tomás Orts.